Rabietas, aprender a gestionarlas

Cuando decidí hablar sobre las rabietas, pensé en leer artículos de profesionales, pero al final me decidí por compartir mi experiencia como mama.

Como he hecho hasta ahora, este post estará escrito desde mi experiencia y mis vivencias como madre, no esperéis una base científica, porque para eso están los psicólogos y demás profesionales.

Aquí encontrareis mi experiencia frente a las rabietas de mis peques y como poco a poco hemos aprendido a gestionarlas.

Nunca he creído mucho en leer manuales, porque a los niños no los hacen en serie. Con esto no quiero restar importancia a los profesionales, que tienen mi más absoluto respeto, pero cada niño es un mundo. Un mundo único y que hay que tratar de manera personalizada.

He dicho que poco a poco hemos aprendido a gestionarlas, porque pienso que no es cosa solamente de los padres, los peques también necesitan aprender a gestionar esos momentos de locura.

Y es que una cosa he aprendido con el tiempo y con dos peques en casa, y es que las rabietas no surgen por placer, sino por una falta de saber cómo gestionar las emociones.

Cuando somos mamás, empieza para nosotras un nuevo mundo, totalmente desconocido y por explorar.

Y, si alguna está pensando que con el segundo las cosas son pan comido, está equivocada. Porque si que tienes un grado de experiencia, pero va y lo que te servía con el primero no funciona con el segundo, así que te encuentras en la línea de salida de nuevo.

Los peques se encuentran en la misma situación, nadie les ha explicado antes de nacer cómo actuar en cada una de las situaciones que se les presenten en la vida.

Es una carrera de obstáculos, una carrera que hay que correr como lo hace un atleta invidente con su guía, de la mano.

Cuando mi hija mayor empezó con las rabietas, yo pensaba que me daba algo. Ahora miro atrás y me hace hasta gracia, pero en su momento me hacía de todo menos eso. Hasta que, después de probar muchas cosas, decidí cogerla de la mano y ponernos juntas en la línea de salida.

Y para empezar la carrera es muy importante el diálogo. Así que en un momento de calma Estela, mi hija, reconoció que no le gustaba nada tener una rabieta, pero que no sabía cómo poder controlar la situación, que se ponía nerviosa y no sabía frenar.

No os penséis que llegó a esta reflexión siendo mayor, con 3 años me transmitió esta sensación que vivía ella cuando tenía una rabieta. Y es que nuestros hijos son más listos de lo que nos pensamos, sólo hay que parar a escucharlos.

Llegado a este punto, llegamos a un acuerdo, cuando ella sintiera que se estaba poniendo nerviosa y no podía calmarse pararía y me pediría que nos calmásemos juntas. Y en ese punto lo mejor que le podía aportar es contacto y tranquilidad, un abrazo y control de la respiración para bajar revoluciones.

Des de ese momento, no os voy a decir que las rabietas desaparecieron, porque os mentiría. Sí que os puedo decir que las situaciones de estrés terminaban mucho antes.

Aprendimos, las dos, 5 cosas super importantes:

  • Identificar nuestras emociones.
  • Pedir ayuda cuando la necesitamos.
  • Relajarnos y controlar nuestro nervio interior.
  • Buscar soluciones a los problemas.
  • La importancia del diálogo.

 

Y os he dicho antes que cada niño es un mundo, y que lo que te sirve con el primero no funciona con el segundo. En mi caso con el peque de la casa no hemos pasado de conato de rabieta y nada que no se pudiera frenar con un achuchón y una pequeña negociación.

Antes de despedirme, un consejo, aunque a veces sea difícil, PACIENCIA, mucha PACIENCIA. Antes de que te salga fuego por la boca, respira, el mundo de las emociones es muy complejo y si a los adultos muchas veces nos cuesta gestionarlo, no esperemos que los peques lo hagas por arte de magia.

Y vosotras, ¿cuál es vuestra técnica frente a las rabietas?

 

 

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